Muchas pymes usan practicantes universitarios o aprendices del SENA para apoyar procesos administrativos, contables, comerciales o tecnológicos.Pero en marzo de 2026 el Gobierno cambió varias reglas del juego con el Decreto 0223 de 2026, una norma que reorganiza completamente cómo funcionan las prácticas laborales y el contrato de aprendizaje en Colombia.
La intención del decreto fue sencilla: ordenar las reglas que estaban dispersas y dar más claridad sobre derechos, obligaciones y tipos de vinculación para estudiantes en formación.
Si tu empresa tiene practicantes o aprendices —o piensa vincularlos— vale la pena entender qué cambió y qué deberías revisar.
El Decreto 0223 reorganiza todo en un solo marco y define dos formas principales en que un estudiante puede hacer su práctica en una empresa:
Ambas figuras siguen existiendo, pero ahora tienen reglas más claras sobre su duración, condiciones y responsabilidades para la empresa.
Esto es importante porque muchas empresas usaban indistintamente los términos practicante, pasante o aprendiz, cuando en realidad cada figura tiene efectos legales distintos.
Una de las principales precisiones del decreto es sobre la vinculación formativa, que es el modelo que normalmente usan los estudiantes universitarios para hacer sus prácticas.
El decreto deja claro que:
En otras palabras, el estudiante está aprendiendo en un entorno real de trabajo, pero no es un trabajador de la empresa.
Eso sí, el decreto también deja claro algo importante: si el estudiante termina haciendo funciones que no tienen relación con su proceso de formación, podría considerarse una relación laboral.
El decreto también regula el contrato de aprendizaje, que es la figura utilizada principalmente por estudiantes del SENA.
Aquí hay varios puntos clave que las empresas deben tener claros.
Esto significa que el estudiante no es un trabajador ordinario, pero sí existe una relación regulada con obligaciones para la empresa.
El contrato de aprendizaje normalmente tiene dos fases:
Fase lectiva: Es la etapa en la que el estudiante está principalmente en formación teórica.
Fase práctica: Es cuando el aprendiz desarrolla actividades dentro de la empresa.
Durante estas etapas el aprendiz recibe un apoyo de sostenimiento mensual, cuyo valor se calcula con base en el salario mínimo.
En términos generales:
El decreto también establece condiciones específicas para cómo deben desarrollarse las prácticas, por ejemplo:
La idea es que las prácticas realmente tengan un propósito de aprendizaje, y no se conviertan en una forma de cubrir puestos de trabajo sin contrato.
Otro punto que introduce el decreto es que las empresas deben reportar las plazas de práctica al Servicio Público de Empleo.
Esto busca dar más transparencia al proceso y facilitar que los estudiantes encuentren espacios formativos.Para las empresas, implica un paso adicional en el proceso de vinculación.
Entonces… ¿qué debería revisar tu pyme ahora?
Si tu empresa tiene practicantes o aprendices, este decreto es un buen momento para revisar cómo los estás vinculando.
Algunas preguntas clave que vale la pena hacerse:
Si estas cosas están claras, la empresa reduce el riesgo de que una práctica termine interpretándose como una relación laboral encubierta.
El Decreto 0223 de 2026 no crea una figura nueva, pero sí reorganiza las reglas para algo que miles de empresas hacen todos los años: recibir estudiantes en formación.
El mensaje del decreto es simple: Las prácticas laborales y el contrato de aprendizaje deben ser procesos formativos reales, con reglas claras tanto para los estudiantes como para las empresas.
Para las pymes, entender estas reglas no solo evita riesgos legales, sino que también ayuda a construir mejores procesos de formación para los futuros profesionales.
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